Bolivia - OTROJO - Nº 12 - Mayo 2017

¿BLASFEMIA PAPAL?

Rogelio Vicente Peláez Justiniano.
Periodista.
¡El hombre miente, Dios, no!

En los hechos, un testimonio público, antes que los poderes político, económico, social y confesional-religioso existentes en el planeta Tierra, promulguen la Ley Dominical. Una proscripción del sábado, día de reposo, bendecido y santificado en la misma creación de todo lo que existe.

Cómo no rescatar, valorar y coincidir con los puntos de vista del Papa Francisco, sobre la corrupción, crisis familiar y desocupación que flagelan la existencia de los hombres aquí, en la tierra. ¡Con la mayor consideración se hace eso! Pero no se puede soslayar lo otro, lo distinto y, lo que podría asimilarse, como una agravante injuriosa.

“Dios mismo se hizo tragedia. Dios mismo se dejó destruir en la Cruz. Y cuando estés que no entendés algo, cuando estés desesperado, cuando se te venga el mundo encima mirá la Cruz. Ahí está el fracaso de Dios. Ahí está la destrucción de Dios. Pero también ahí está un desafío, nuestra fe. La esperanza. Porque la historia no terminó en ese fracaso, sino en la resurrección que nos renovó a todos”, se extracta textual, de la alocución del Papa Francisco, ante un auditorio de jóvenes en Nairobi, en noviembre de 2015 (el subrayado es nuestro)

Este lapsus, desliz y/o blasfemia, no es concordante con los hechos registrados por la historia universal. La crucifixión y resurrección de Dios, no merecen parafrasearse como fracaso y/o destrucción de Dios. Sí, así fuese, creer, sentir, la fe y la esperanza en un Dios de vida y no de muerte, serían “cuentos pésimamente contados”.

La vida, el amor y el perdón, humanamente, no puede parafrasearse como lo hizo su “Santidad” o “Vicario de Cristo” en la dimensión terrenal. Una arrogancia del hombre que, en medio de la pompo y solemnidad, no podrá desplazar a Jesús, único hijo y camino para llegar a Dios padre.

También no es correcto enfatizar y ensayar una aclaración que oscurece lo ocurrido tres días después de la crucifixión de Cristo: “Porque la historia no terminó en ese fracaso, sino en la resurrección que nos renovó a todos”, subrayó el Papa Francisco, en su encuentro con los jóvenes que le hicieron varias preguntas sobre problemas que afectan a seres humanos en la sociedad en las que interactúan.

Si con esa muerte en el madero, no terminó ese fracaso y destrucción de Dios, sino “en la resurrección que nos renovó a todos”; entonces y, dialécticamente, la muerte y resurrección de Jesús, para un mortal de y en el llano significa una victoria contundente del bien contra el mal. Los dos hechos, ilustran a la humanidad sobre el amor infinito de Dios que ama y perdona al pecador. Una convicción del conocimiento de sólo algunas enseñanzas inspiradas y escritas en la Biblia.

¿Se trata de una blasfemia papal y/o un desliz de la primera autoridad humana y no divina de la Iglesia Católica Romana? Con respeto a esa naturaleza, se discrepa y se cuestiona esta contradicción. La dialéctica se origina en la misma creación, según se entiende de las lecturas bíblicas que describen la creación.

No importa que tal blasfemia date de noviembre de 2015. Siempre hay una primera vez y los teólogos tienen que enriquecer y no confundir con sus conocimientos. La Biblia cristiana es una sola, aunque el entendimiento humano sea distinto y hasta dispar, pero no contradictorio y aberrante.

La espiritualidad humana, no debe morir de desnutrición como la niña Eva Ticona, en medio de la bonanza del equivalente a más de ciento veinte mil millones de dólares. La inanición que mató a esa niña enferma, es un indicador real de la descomposición humana en Bolivia. Los consumistas del mercado de todo, todavía se jactan de este tipo de desarrollo “que reduce a la mitad la extrema pobreza”.

Mutilar los contextos de una realidad determinada, desinforma, manipula, distorsiona y confunde. Hacerlo, no es casual, sino causal con secuelas espirituales, a partir de ser inconsciente y/o conscientemente instrumento del mal frente al bien y/o viceversa.

Entre humanos y sin santidades que la política y el poder entronizan; la sabiduría y entendimiento incipientes incluyen un contenido espiritual en el cuerpo o sección LUPA de otrojo.com, un periódico secular, digital, mensual y boliviano. No es usual que un medio de comunicación aborde y trate inextenso la temática espiritual del hombre. Dios, no hace distinciones entre judíos, gentiles, musulmanes, budistas, evangelistas, católicos y/o cristianos.

La presente cobertura periodística, no busca ganar indulgencias. Comunicarse con los que creen y no creen en un ser divino que se hizo carne cuando a su hijo unigénito, los hombres asesinaron en el madero o cruz, es el único propósito. (LUPA)