Bolivia - OTROJO - Nº 14 - Julio 2017

El BUNKER YPFB

Valentín Negrete Rojo.
Periodista.


¿Alguien abrirá el “tapado” de corrupción?

La parafernalia, debe y tiene que dejar de ser prioridad para la miserable política partidaria, que antepone sus intereses subalternos a los de la patria. En la reciente década, una trampa de la gestión pública es la falta de transparencia en la administración de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos-YPFB-Corporación S.A.

Una empresa que, antes de ser privatizada, capitalizada y “nacionalizada”, tenía alma y cuerpo de entidad estatal pública, integral y autárquica.

Irónica y perversamente, la impostura de los cultores del Socialismo del Siglo XXI (21) a través de tacuaras vacías usadas como micrófonos, cámaras y lápices impulsan propagandas que desinforman y manipulan a la opinión pública.

La industria gráfica gubernamental imprime recitaciones para que, todo el que las memorice, amplifique que el gobierno ha nacionalizado los hidrocarburos. Lo que los ventrílocuos ocultan, es la visión moderna desarrollista de ese proceso amplificado desde mayo de 2006. Con y por esa lógica transnacionalizada, se explica la no expropiación y/o confiscación de un solo perno de las operadoras del exterior.

Solo revolución de discursos. En los hechos y hasta 1996, la otrora estatal petrolera creada en 21 de diciembre de 1937 funcionaba autárquica e integralmente. En los recientes 21 años, luego de ser destruida por la economía de mercado y el capitalismo de Estado, ahora se jacta ser Sociedad Anónima bajo los alcances del Código de Comercio. Los entendidos en razones sociales, se hacen los “desentendidos” sobre esta característica institucional.

Apuntes concretos para tomar en cuenta. En los recientes 11 años que transcurren como gestión del gobierno del MAS, no se exploró, encontró y explotó un nuevo reservorio de petróleo y gas. Al margen de los discursos emotivos, se limitaron a sobreexplotar los campos descubiertos en las décadas de los años 60, 70, 80 y 90.

Los resultados alcanzados fueron consecuencia directa de un trabajo de exploración y explotación realizado tanto por YPFB y las transnacionales que laboraban en el país, a través de los Contratos de Operación, cuyos riesgos corrían por cuenta propia de los inversores de capitales externos.

La parafernalia antiimperialista, luego de un siglo de explotación petrolera en Bolivia, recién descubre y/o inventa que “esta actividad productiva es altamente riesgosa”. “Y que demanda la inyección de grandes cantidades de dinero y que no siempre se encuentran las reservas potenciales que se buscan”. Parecería que la irresponsabilidad y la ineficiencia, se han convertido en los recursos naturales más renovables y exportables.

En este descubrimiento y/o invento, la impostura explica que es patriótico incluir en los 44 contratos que novaron (migraron) de la anterior administración a la actual, la categoría o ítem “Gastos Recuperables”. Es decir, a los inversores transnacionales, el Estado boliviano les devuelve todo lo que gastan en la actividad petrolera que, los “patrones disfrazados de socios”, desarrollan en territorio boliviano.

Pese a los cuantiosos ingresos económicos por la exportación de materias primas, jamás se reinvirtió en la industria de hidrocarburos para fortalecer y diversificar la economía del país. Lo electoral piso fuerte, priorizaron las bonificaciones asistencialistas. Entonces, el propietario de los recursos naturales padece de anemia; por esta “enfermedad crónica”, paga a los que realizan el trabajo de campo.

En todo el mundo, desarrollar actividad petrolera no es un proceso extractivo que los especializados realizan a “ojos cerrados” y/o “a la quete”. En el área de los hidrocarburos, no funciona “le meto nomás”. En la etapa o fase de exploración cuentan los estudios de topografía, aerofotogrametría geología, sísmica y de geodesia.

Es otra cosa que los gobernantes sean irresponsables hasta la irracionalidad. El caso Liquimuni, en la norte de La Paz, no obstante los estudios y trabajos realizados en los años 80, el gobierno boliviano, en sociedad con la venezolana PDVSA, malgastaron al menos 150 millones de dólares, según informes oficiales. (Lectura completa, haga clic aquí)